Omar Rayo

Mi Primera Vez

“El arte no es algo que se pueda tomar y dejar. Es necessario para vivir.” Oscar Wilde

Corría el año 2002 y yo, una niña de 12 años en 7mo grado, empezando a cambiar, buscando probar y aprender cosas nuevas para armar mi identidad, recibí una clase que cambiaría mi manera de ver las cosas. La clase de Artes y Estética.

La 1ra clase de ese año, la profe nos puso como tarea llevar materiales que en mi corta vida jamás había escuchado, escasamente entendí lo de los pinceles, bata y trapo, pero ni idea que eran los óleos, la trementina, la linaza y mucho menos el lienzo. Más asombrada quedé cuando nos dijo que lleváramos referencias de pinturas que nos llamaran la atención para pintar, ella hizo un breve -muy breve- resumen de las más famosas pinturas a través de la historia del arte y fue ahí donde quedé atónita, asombrada y locamente enamorada.

Quería hacer la tarea bien, así que inicié un recorrido por la biblioteca, de primerazo me gusto mucho Vicent Van Gogh pero ya muchos de mis compañeros lo habían escogido como referencia, luego mire las obras de Leonardo Da Vinci pero se me hizo muy difícil, así fue mi recorrido por Picasso, Dalí, Tintoretto, Diego Rivera, Frida Kalho. Y ahí, en esa búsqueda me di cuenta que mis habilidades en el dibujo no eran -ni lo son- muy buenas y que tenía que buscar algo apropiado a mis destrezas y mi gusto.

Decepcionada, aburrida y cansada me puse a ojear unas revisas Diners que mi papá me llevaba para leer, fue en una revista de esas que encontré algo que me fascinó. Fotografías de las obras de Omar Rayo, ya había visto un mural de él en la Av. 19 con Caracas, pero esas fotos me cautivaron ¡Quería hacer un cuadro de Omar Rayo!. Cuando llevé la referencia la profe me dijo, no puedes usar ese artista, debes elegir otro.

“Cada vez que los pinceles se adueñaban de mis dedos no podía parar.”

Otra vez me puse en la búsqueda que cada vez se hacía más interesante, con los pocos ánimos que me quedaban pero con las ganas de encontrar algo para pintar, miré otra vez esas revistas y logré encontrar algo diferente, como si fuese un dibujo mal hecho pero cargado de color y belleza. Mi segunda referencia apuntaba a un cuadro sin título del artista colombo-argentino Gustavo Zalamea.

Sin Título

Gustavo Zalamea – Sin Título

Fuente: Revista Diners, No. 314, mayo de 1996

Y así fue que la profe de Arte y Estética aprobó finalmente mi referencia, ahora solo quedaba dibujar y pintar, un ejercicio que desde momento ha sido mi pasión. Me llevó 1 mes hacer el cuadro muy similar al del artista, pero cada vez que los pinceles se adueñaban de mis dedos no podía parar, mis ánimos estaban al 100% y no veía la hora de terminar ese primer cuadro en óleo, ese primer cuadro que me ha llevado a explorar empíricamente el mundo del arte.

GUSTAVO ZALAMEA

Mi Primera Vez: @andisuarez

 

 

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Omar Rayo, dulces ácidos y sonidos de colores

Una tarde de sábado (como últimamente suelo hacer) visité el Museo Nacional con los ánimos bien puestos para contemplar un pedacito de la obra de Omar Rayo en la exposición “Geometría Vibrante” allí un conjunto de obras magnificas de tremendo artista eran las protagonistas de esa tarde, mi tarde de arte.

Llégue a tiempo para parar bolas a la visita guiada, la guia que por cierto contaba cada hito de una manera apasionante, logró que el púbico se llenara de interés y con los ojos bien puestos en cada cuadro de Rayo (algo muy raro en estos tiempos de rap conciencia).

Antes de continuar no les contaré aquí sobre el recorrido, ya que seria perezoso de mi parte recitar nuevamente las palabras de la guía, les escribiré sobre mi experiencia, la versión de Andi Suárez.

Volviendo a la visita guiada, la guía nos contaba sobre los inicios, viajes, técnicas y demás datos interesantes sobre la vida y obra de Omar Rayo, un artista cuya creatividad traspasó los límites, un hombre que nunca aprendió hablar inglés pero que recorrió el mundo comunicándose a través de su arte, un maestro que sin querer queriendo creo una técnica tan perfecta y única como él mismo.  

Pero hubo una cosa que me causó gran curiosidad.

lluvia-acida

Lluvia Ácida – Omar Rayo

“Lluvia Ácida” no es la obra más representativa de Omar Rayo, ni la más comentada, pero es una pieza que como todas tiene una gran historia. Corría la década de los 70’s (mi década favorita) Omar Rayo vivía en Nueva York, ciudad donde se respiraba juventud, donde los efectos de la contracultura eran tan palpables, un sitio y una época del tiempo donde cualquier manifestación de arte estaba en auge y donde las drogas estaban haciendo de las suyas en mentes juveniles y abiertas a la diferencia como fue el caso de Steve Jobs y sabrá Dios si hizo lo mismo en la cabeza creativa de Omar Rayo. El caso es que en esta obra existe un breve resumen de esos colores y efectos que producen los dulces felices. de ahí su peculiar nombre.

Esa historia me dejó con la boca abierta. ¿Será que Omar Rayo alguna vez se tripeo? ni idea pero se necesita tener huevos para simplificar tales efectos en un cuadro que me cautivó.

Recorrí una y otra vez cada cuadro, la línea de tiempo, las portadas que diseñó para diferentes publicaciones y una vez más quede literalmente tragada de su obra.

Para rematar:

Días después, muy juiciosa me fui a Sónar Bogotá un concierto donde los sonidos de colores acompañados de lucesitas de formas me hicieron recordar esa geometría y colores vibrantes característicos de Omar Rayo.