cultura

No tenemos presupuesto para cultura… Pero tenemos “Protagonistas”

Hay una palabra sueca, “kulturbarer“, que puede traducirse como “portador de la cultura”, pero todavía no significa mucho. No es un concepto que tiene mucho uso en América, a pesar de que debería tener.

Robert Pirsig.

                           (Charla con Daniel Buren – Artista Francés) MamBo

Esta frase me hace pensar en nuestra realidad social, en lo que los colombianos somos y de lo que alimentamos o más bien atrofiamos nuestras cabezas. Hace días el Gobierno de Juan Manuel Santos anunció que el presupuesto del próximo año para cultura será reducido en un 40% o 60% lo cual me genera una gran tristeza y decepción. En primer lugar porque esto contradice sus pilares para el desarrollo “PAZ, EQUIDAD, EDUCACIÓN” ¿Cómo carajos lograremos una educación medianamente decente si cada vez el acceso a la cultura es más reducido? En segundo lugar,  aún con esta noticia a nuestra sociedad parece no importarle, lo que es peor.

Es realmente preocupante que el tema de la cultura se vea como esa materia de relleno, como ese algo de lo que se habla sin entrar a detalles, como esa cosa a la cual solo los aristócratas y la gente del “primer mundo” tienen derecho, como eso a lo que no le vemos mayor importancia solo porque nos acostumbramos a ver basura en la televisión,  radio e Internet.

Si bien es cierto, esa basura es el resultado o más bien una fotografía de lo que somos: corrupción, narcotráfico,  violencia,  show mediático, cosificación de la mujer, son temas en los cuales nuestros “creativos” son más que expertos y que lamentablemente generan ruido y mucho billete, como es el caso de “Protagonistas” un reality show que pretende salvar al canal RCN de su caída en picada, un programa hecho por y para las masas cuyos ingredientes son: gente “bonita”, violencia, historias de “superación” y mucha humillación ¡Eso nos encanta!

Con todo esto sigo sin comprender muchas cosas, sé que somos un país lleno de personas inteligentes y talentosas, muchos colombianos sacan la cara por nosotros en las mejores universidades del mundo, otros se destacan en las artes y los deportes, ellos unos verdaderos portadores de cultura; el mundo nos ve como una potencia cultural, pero es una ironía que nosotros mismos nos desapreciemos tanto que solo hacemos apología de lo que nos avergüenza.

Duele entender que para la gente talentosa de verdad les sea cada vez más difícil acceder a una buena preparación y oportunidades mientras en las salas de nuestras casas nos reducimos a lo más bajo viendo un cara a cara.

 

 

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Focos de resistencia

“La cultura es la suma de todas las formas de arte, de amor y de pensamiento, que, en el curso de siglos, han permitido al hombre ser menos esclavizado.”   André Maraux

Focos de resistencia ha sido una expresión que comencé a conocer y a comprender gracias al escritor bogotano (y mi favorito) Mario Mendoza, en sus entrevistas a diferentes medios y a través de sus libros. Él los define como esos espacios que son un oasis en medio de la ignorancia, la tecnología y la violencia que son nuestro pan de cada día.

Es así como estos focos de resistencia son a su vez, bibliotecas, museos, jardines, centros históricos, galerías, universidades y cualquier lugar donde la cultura nace, emerge, se concentra y está ahí para ser encontrada y comprendida.

 

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Museo de arte del Banco de la República

En Bogotá tenemos tantos focos de resistencia como los podamos imaginar, y estar allí es un gozo y un escape que nos alimenta a nivel cultural,  intelectual e incluso espiritual.

El pasado sábado recorrí algunos de estos lugares que me hicieron repensar mi propósito, reflexionar sobre mis actos y recibir historias, anectotas y aprendizajes que a la final vienen siendo mis raíces.

 

El precio del arte y la cultura

“El arte tiene un enemigo que se llama ignorancia.” Ben Jonson

Ayer visité el MAMBO (Museo de Arte Moderno de Bogotá) con el objetivo de buscar inspiración, distraerme y alimentar mi mente y alma de colores, texturas, ideas y conceptos; una forma inteligente de ocupar mi tiempo libre en una tarde sabatina.

La entrada $4000 para el humano común, $2000 para estudiantes, lo que alcanza para comprar una película pirata, dos porciones de pizza de la calle, cuatro hamburguesas de mil o dos helados y aún así el precio de la entrada para un estudiante sigue siendo más barato que el precio del dólar.

Una entrada al MAMBO no puede significar mucho para el colombiano común, ese que prefiere gastar esos $4000 o $2000 en otras cosas para nada culturales, más bien banales, pero para mi y para aquellos quienes cada día queremos y disfrutamos aumentar nuestro bagaje cultural es una gran inversión. El hecho de ver el trabajo de los artistas nacionales e internacionales, su crítica, su técnica, su resultado y sobre todo su creatividad, personalmente me llenan, me inspiran y me motivan para hacer cada día mejor persona.

Pienso que si el colombiano promedio visita al menos una vez al año un museo, o termina de leer un libro de verdad o visita un teatro, este ampliaría su visión, su sensibilidad y su mente ante otros mundos, convirtiéndose en un ciudadano más culto, más decente, más humano, ese que tanto necesita este país.

Pasado / Presente El afiche polaco de los últimos 50 años

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Jorge Riveros – Sueños Pospuestos (Clasifica como uno de mis artistas favoritos)

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Fotografías: Andi Suárez