Mes: septiembre 2015

El arte de empapelar la ciudad de publicidad política

“La política es enemiga de la imaginación”. Ian Mcewan

Se acercan las elecciones del 25 de octubre para la elegir a los próximos Gobernadores, Alcaldes, Diputados, Concejales y Ediles o Miembros de Juntas Administradoras Locales, que gobernarán cada uno de los municipios y departamentos de nuestro país y cuyos candidatos no han desaprovechado ni un momento para hacer “publicidad” por todo el territorio nacional.

Vallas, pancartas, posters, pendones, volantes y un mundo de papeles hacen arte y parte del panorama de Bogotá, todo un carnaval de colores de un sin número de partidos políticos, lo que refleja la falta de seriedad de los políticos de este país. La invasión es tanta que ya todo se convierte en paisaje, un intento de diferenciación fallido, pues el mensaje de cada uno sigue siendo el mismo, promesas insulsas que resultan siendo un insulto de frente para los ciudadanos.

En un recorrido desde mi trabajo hasta mi casa me dí cuenta que la estrategia cambia de norte a sur, mientas en las “grandes avenidas” están adornadas con vallas y posters poco a poco la ciudad en el sur se convierte en un lienzo libre donde las fachadas de las casas son el espacio perfecto para forrarlas como regalo de cuanto pendón se puedan inventar, un autentico trabajo de contaminación visual. Mis preguntas son: ¿Les pagan a los dueños de las casas por instalar un megapendón? seguramente con panela, tamal o lechona, ¿Eso a caso no esta regulado por las autoridades competentes? al parecer aquí los candidatos pueden hacer y deshacer en esta ciudad una muestra de ello es el uso de la imagen del senador Uribe que acompaña a los candidatos de su partido político, ¿Una estrategia de Uribe para que nadie lo olvide? seguramente.

Todo esto se traduce en contaminación visual y posteriormente en basura lo que resulta como contaminación ambiental, tema que pocos candidatos han mencionado en sus propuestas.

Tengo la ilusión de que algún día quienes asesoran o son los directores de campaña de los próximos candidatos hagan uso de su imaginación y exploren otras estrategias en las cuales puedan hacer la diferencia y respondan a favor del medio medio ambiente.

Casas: Lienzos de la publicidad política colombiana

Fotografías por: @andisuarez

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Les traigo “rap conciencia”

Hoy llegando a mi casa se sube por sorpresa y por la puerta de atrás del bus un tipo calvo, delgado, que vestía ropa ancha y que de sus hombros colgaba el bafle portátil, sinónimo de ser su herramienta de trabajo informal. El tipo sin duda es uno de esos que “cantan” rap conciencia, que en su caso era más bien era rap regaño, el artista urbano – como suelen llamarse- inició su espectáculo busetero improvisado la lírica rapera, show al cual pocos respondieron y cuya reacción ante un público tan difícil fue pavonearse frente al público con un sermón de las típicas frases moralistas: “Gracias a los educados que si saludaron” “A los que aplaudieron que Dios los bendiga” “La educación es cultura” “El saludo no se le niega a nadie” “Gracias a los que apoyan el “arte” y no son tacaños”…
Escenas como estas se han vuelto el pan de cada día de cualquier bogotano promedio que anda en bus, incluso en cualquier medio de trasporte masivo y sin querer quejarme, más bien manifestando mi opinión, respeto pero no comparto para nada a lo que ellos llaman “arte urbano” y no estoy en ninguna obligación de apoyar a  su movimiento cultural del cual creo algunos se contradicen, dicen hacer cosas con respeto y tolerancia pero les choca las personas que no les paramos bolas. No permiten una reacción negativa, lo cual los hace más intolerantes y reacios a la crítica. El arte no es hacer lo que se me da la gana, es expresar una idea, un pensamiento, un sentimiento que queda expuesto ante el mundo, lo que nos hace tolerar aún más diferentes puntos de vista.

Posdata:

Conozco artistas urbanos muy buenos en lo que hacen, los admiro por su capacidad de tolerar y respetar otros puntos de vista.

 

El precio del arte y la cultura

“El arte tiene un enemigo que se llama ignorancia.” Ben Jonson

Ayer visité el MAMBO (Museo de Arte Moderno de Bogotá) con el objetivo de buscar inspiración, distraerme y alimentar mi mente y alma de colores, texturas, ideas y conceptos; una forma inteligente de ocupar mi tiempo libre en una tarde sabatina.

La entrada $4000 para el humano común, $2000 para estudiantes, lo que alcanza para comprar una película pirata, dos porciones de pizza de la calle, cuatro hamburguesas de mil o dos helados y aún así el precio de la entrada para un estudiante sigue siendo más barato que el precio del dólar.

Una entrada al MAMBO no puede significar mucho para el colombiano común, ese que prefiere gastar esos $4000 o $2000 en otras cosas para nada culturales, más bien banales, pero para mi y para aquellos quienes cada día queremos y disfrutamos aumentar nuestro bagaje cultural es una gran inversión. El hecho de ver el trabajo de los artistas nacionales e internacionales, su crítica, su técnica, su resultado y sobre todo su creatividad, personalmente me llenan, me inspiran y me motivan para hacer cada día mejor persona.

Pienso que si el colombiano promedio visita al menos una vez al año un museo, o termina de leer un libro de verdad o visita un teatro, este ampliaría su visión, su sensibilidad y su mente ante otros mundos, convirtiéndose en un ciudadano más culto, más decente, más humano, ese que tanto necesita este país.

Pasado / Presente El afiche polaco de los últimos 50 años

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Jorge Riveros – Sueños Pospuestos (Clasifica como uno de mis artistas favoritos)

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Fotografías: Andi Suárez